
Como ya es tradición, los canales de televisión abierta nos bombardearán con las archirepetidas películas de las mil versiones de Cristo (con ojos verdes, azules, etc) y películas bíblicas. La "novedad" es que el Papa Benedicto XVI aprovechó una misa en la que se bendicen los santos óleos utilizados en el año, para condenar el aborto nuevamente. Esto ya es algo esperable, pero causa impresión que no se moleste en mencionar siquiera los casos de pedofilia que se han revelado en el último tiempo en la que se han visto envueltos curas y sacerdotes de la Iglesia Católica.
Es más, en el último "Angelus", pidió a los fieles que sean "intransigentes" con el pecado, pero "indulgentes" con las personas.
Considero que es totalmente cínico, absurdo y poco ético pedirle a la gente que no condenen un abuso tan grave como la violación de niños por parte de "ministros de dios"; y a su vez alzar la voz para defender su postura anti aborto, que dicho sea de paso, atenta contra la libertad de elegir. Además, protegen a estos pederastas a brazo partido, pero como son hombres piadosos, nadie pagará por algo tan cruel.
Por esto, me gustaría que las personas tengan un fin de semana de reflexión distinto, que entiendan que no es necesario tener intermediarios para conversar con Dios y mucho menos idolatrar a personas que se autoproclaman mensajeros de la fe.
Abran los ojos y crean en lo que quieran, pero piensen por sí mismos.
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